Cómo mantener impecable una cocina blanca

Fuente: Wikimedia.
Fuente: Flickr.

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Una de las mayores preocupaciones para los propietarios de una casa es cómo mantener el aspecto impecable de una cocina, sobre todo si predomina, de inicio, el color blanco que la hace lucir casi perfecta.

 

Los cocineros “de verdad”, como norma, no prefieren esas cocinas blancas, porque, aunque se vean realmente elegantes y hermosas, son muy difíciles de mantener vistosas y con apariencia de pulcritud.

 

Pero no es para tanto. No está usted loco si pretende tener una cocina blanca ideal. Sólo necesita paciencia y seguir al pie de la letra, algunos consejos.

 

La mejor manera de mantener una cocina blanca es —sencillamente— no usarla para cocinar, lo que parece un sin sentido. En este caso hay coincidencia estadística y lógica: casi todas las personas cocinan en su cocina. ¿Tendría sentido otra alternativa?

 

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La cocina no suele ser un juguete; es una cocina. Como espacio para preparar el alimento, el frecuente —con el uso— que amarilleen los armarios y se acumule grasa sobre lavabos, encimeras, etc. ¿No resulta nada divertido, verdad?

 

Uno de los peligros principales es la exposición directa a la luz solar, culpable de ictericia y la decoloración de la madera pintada y superficies laminadas.

 

Considere utilizar cortinas, persianas o películas para recubrir ventanas, todo con el objetivo de eliminar la exposición de su cocina a la luz solar directa.

 

Otro culpable es el uso de la estufa. En el aroma de los alimentos que se cuecen flotan micropartículas de grasa y otros elementos que se posarán en algún lugar de su cocina, empañando la blancura deseada.

 

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Por lo tanto, hay que hacerle la guerra a la grasa que flota en el aire. Tan pronto comience la ebullición, el asado o el acto de freír, encienda el ventilador extractor —o utilice la campana extractora— para filtrar y que la grasa no “vuele” hasta las superficies blancas.

 

También se recomienda eliminar las manchas amarillas con la siguiente mezcla: 1 taza de vinagre, 2 tazas de agua tibia y 1 cucharada de bicarbonato de sodio. Un baño mensual a los armarios con esta mezcla puede ser una solución satisfactoria.

 

Las cocinas blancas sufren mucho también con la suciedad que surge a partir de derrames y salpicaduras de alimentos y bebidas. Se recomienda no utilizar limpiadores abrasivos o estropajos en los gabinetes pintados, porque pueden rayar el acabado.

 

Un paño suave —de preferencia de algodón— humedecido en agua tibia es suficiente para recuperar el color blanco original. También, si necesita una solución más fuerte, puede mezclar el agua tibia con detergente pero, recuerde, luego limpie con un paño húmedo y limpio y, después, seque.

 

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Mantener una cocina limpia y blanca es tarea de constancia. No se permita dilatar la eliminación de las manchas. La exposición prolongada puede causar decoloración o daños permanentes.

 

Los fregaderos blancos son otro foco de atención y cuidado. Use lejía doméstica para mantenerlos brillantes y eliminar las manchas. Se sugiere ubicar toallas de papel, mojadas en lejía, en la parte baja del fregadero, para evitar que el químico se escurra por el tragante. Deje las toallas humedecidas en lejía por media hora, luego elimine las toallas y enjuague con agua caliente.

 

Otra alternativa más natural: llene el fregadero con agua de soda y añada jugo de limón. La mezcla quitará las manchas. Es un proceso que, quizás, deba repetir en varias ocasiones.

 

Si estas opciones le parece muy trabajosas, puede optar entonces por el limpiador-pulidor Bar Keepers Friend, con la que quedará reluciente su fregadero y, si así lo desea, también sus ollas y sartenes.

 

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¿Cómo eliminar la suciedad en una cubierta de azulejos blancos con lechada de cemento blanco? Combine la soda y el vinagre con agua para crear una pasta. Veirta un poco de vinagre en una botella de spray y rocíe una capa ligera de vinagre sobre la pasta. Frote luego con un estropajo o cepillo de dientes y enjuague.

 

También pueden ser víctima de la suciedad los laminados plásticos blancos. Para ejecutar su limpieza debe mezclar detergente suave con bicarbonato de sodio para crear una pasta firme (la proporción ideal es 1 parte de detergente por 3 de bicarbonato).

 

Luego, aplique la mezcla sobre la mancha y frote con un cepillo de cerdas firmes. Otra vez, cuidado con el exceso del cepillado, no desea que el laminado se eche a perder.

 

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También sufren por las manchas el mármol o el granito. Esas imperfecciones que otorga el uso continuado pueden eliminarse con una solución de peróxido de hidrógeno con unas gotas de amoníaco. Los ácidos o abrasivos pueden dañar la piedra.

 

El limpiador de granito Weinman también es una excelente solución.

 

Todas las cocinas —sean del color que sean— son difíciles de mantener impecables. Esa es la verdad. Ahora, en las cocinas blancas se nota mucho más la suciedad, por lo que su “atención estética” debe ser más consciente y dedicada. Así que, no se amilane; manos a la obra.

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