Diez retos del Real Estate en 2016

Houston.Houston.
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Dos generaciones tendrán una amplia incidencia en el negocio de los bienes raíces en el 2016. Los cambios demográficos —de la mano de los baby boomers y los millennials— darán forma al mercado de la vivienda el año que viene.

 

El factor generacional es —y será— tan significativo que la organización The Counselors of Real Estate (CRE) —dedicada a la consultoría en materia de bienes raíces— incluyó este aspecto entre los 10 temas que más impactarán la industria en 2015 y 2016.

 

Noah Shlaes, presidente del CRE, dijo que la lista de este año demuestra que existe un mayor grado de incertidumbre económica que en otros momentos en la industria.

 

La probable subida de los tipos de interés, la devaluación del dólar y el exceso de capital fluyendo hacia los EEUU son asuntos que preocupan a los miembros del CRE, dijo Shlaes en una declaración escrita.

 

Estos hechos se combinan con una brecha salarial que crece entre los estadounidenses y, además, se adicionan los cambios demográficos que impactarán de manera significativa a los bienes raíces.

 

La lista de estos 10 asuntos más significativos para el futuro inmediato del real estate se publica con carácter anual. La más reciente se dio a conocer el pasado miércoles, en Miami, durante una reunión de la National Association of Real Estate Editors.

 

En la presentación del listado estuvieron solo miembros invitados. Entre ellos personalidades del sector inmobiliario, las finanzas, el derecho, la contabilidad, el gobierno y académicos.

 

A continuación les mostramos los 10 aspectos destacados en el informe anual del CRE:

 

  1. Pareja de jóvenesCambios demográficos

 

Las preferencias de los millennials (nacidos en el período 1980-2000) y los baby boomers (nacidos en 1946-1964) definirán los rasgos del real estate en el 2016.

 

Desde el punto de vista residencial los baby boomers harán aumentar la demanda de hogares donde poder envejecer sin tener que mudarse. A la vez, un grupo de adultos mayores activos está impulsando la demanda de proyectos de uso mixto (un vínculo entre el estilo urbano y la vida en los suburbios).

 

Los millennials, en cambio, se muestran conformes con disponer de apartamentos y viviendas para rentar.

 

  1. Exceso de oferta de capital

 

Para el 2016 se mantendrá una tendencia actual: seguirá el gran flujo de capital extranjero que se deposita en el mercado inmobiliario de los EEUU. Este parece ser un lugar cómodo para inversores de países con altas tasas de ahorro y pocos sitios seguros donde depositar lo ahorrado. Por el momento los apartamentos continúan siendo una mercancía caliente para muchos inversores pero estos cada vez miran con más atención el mercado residencial —y no solo el comercial.

 

  1. Aumento de las tasas de interés

 

Tanto inversores como compradores se preparan desde ya para un posible escenario de aumento de las tasas de interés. Es algo que todavía no ocurre, pero ocurrirá. Las tasas más altas pueden impulsar el desarrollo inmobiliario, pero podrían también frenar la venta de viviendas.

 

  1. Imagen de mucha cantidad de dinero en dólares.Inestabilidad global y devaluación de la moneda

 

Los inversores no deben pasar por alto los “puntos calientes” y los conflictos mundiales, asegura el grupo CRE. La ciberseguridad es, además, otro de los puntos en la agenda de preocupaciones.

 

  1. Urbanización

 

La forma del real estate está cambiando con el creciente interés por la vida urbana, una ola que va desde el sector residencial al comercial. Algunas compañías se están trasladando de los suburbios a las ciudades en su intento de capturar y atraer a los más jóvenes trabajadores.

 

Los potenciales ganadores en esta situación son el mercado de apartamentos. Los suburbios que representan una evolución hacia el estilo urbano, o los servicios que compitan con los centros citadinos.

 

¿Los perdedores? Las comunidades-dormitorio, los centros comerciales suburbanos inadaptados a las nuevas formas de vivir y comprar de las personas y los edificios de oficinas de los suburbios, imposibilitados de competir con edificios de oficinas situados en el centro de las ciudades.

 

  1. Energía

 

La caída de los precios del petróleo y el decrecimiento de la producción nacional perjudica a muchos. Todo conduce a la reducción del poder adquisitivo de muchas personas y, por tanto, afecta el mercado inmobiliario. La duración de la crisis no es algo fácil de predecir.

 

  1. La brecha de ingresos

 

Esta brecha abre algunas oportunidades para los bienes raíces. Son alternativas que van a los extremos. Veamos, las tiendas de lujo y las de descuentos proliferan. Asimismo sucede con los desarrolladores de la vivienda, que se inclinan por la alta gama o los apartamentos asequibles. Las oportunidades adecuadas para las familias de ingreso medio se reducen ante la polarización de los ingresos. Esta brecha, además, hace que adquirir una casa —o iniciar un negocio— sea cada vez más difícil para los jóvenes.

 

  1. Obreros trabajando.Infraestructura

 

En los EEUU mucha infraestructura —carreteras, puentes, etc.— ha envejecido, mientras que la población está cada vez más conectada. El sector público no posee recursos suficientes para enfrentar esta situación y ha comenzado a asociarse con el capital privado en algunos sitios. El tema de la infraestructura anticuada no solo frena el desarrollo sino que incide en las decisiones de las personas acerca de los lugares donde prefieren —o no— vivir.

 

  1. Tecnología del real estate

 

La tecnología irrumpe con fuerza en la industria de los bienes raíces, reformando sobre todo el proceso de compra de una vivienda, la selección de un sitio de desarrollo o de un realtor. Montones de datos son más accesibles que nunca, pero los consumidores necesitan ayuda para procesar todo el cúmulo de información disponible en red.

 

  1. Cambio del modelo de venta

 

El modelo de centro comercial está cambiando. Según Shlaes uno de cada diez centros comerciales está obsoleto, por ubicación o diseño. Las nuevas tendencias de compra, los cambios demográficos, la urbanización y los retos de infraestructura influyen en la manera de comprar. La idea del centro comercial como “almacén” debe ir a la de entenderlo como “showroom”, aconsejan desde el CRE.