El co-living: la solución de los millenials para los altos precios de las rentas

Fuente: nonprofithub.org

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Una tendencia surge y se consolida entre los millennials y sus maneras de vivir en nuestra época. Se trata del co-living, o convivencia conjunta.

 

Este interés ascendente por compartir la vivienda y el modo de vida ha impulsado a varias empresas dedicadas a ofrecer espacios y conectar a los interesados en compartir un hogar.

 

La idea del co-living no es nueva, sino bastante antigua. Ahora empieza a ganar, otra vez, popularidad entre los miembros de la generación del milenio, víctimas, a su forma de un mercado inmobiliario que nos les permite comprar una casa o mantener un alquiler por sí solos ante la galopante escalada de precios.

 

La idea de empresas como Pure House es fomentar esta idea de habitar en comunidad. El registro para aspirar a convivir es, digamos, similar al perfil que uno llena en una página de citas. ¿Cuáles son sus pasiones? Es una pregunta de un posible test de compatibilidad, que lleva a los interesados a encontrar personas similares deseosas de una convivencia.

 

milleEsto hace que los hogares de co-living se constituyan en comunidades con personas de ideas afines, lo que reduce los conflictos potenciales y ayuda a vivir en compañía.

 

El co-living se ha hecho popular, sobre todo, en ciudades populosas de la costa oeste, en particular entre los amantes de las nuevas tecnologías. Caserones victorianos de Seattle o de la Bay Area se han convertido en hogar-gruta de hackers, a la usanza de lo que vimos en la película La red social, sobre el surgimiento de Facebook.

 

En ciudades como Nueva York el fenómeno se ha extendido más lentamente, aunque gana poco a poco en fuerza. El co-living se propone como un estilo de vida moderno y urbano que da importancia a la apertura, la colaboración y la constitución de nuevos tipos de relación entre personas.

 

Lo que es innegable es que el auge del co-living viene aparejado a un cambio en la manera de ver la privacidad y los usos compartidos. Muchos de los que visitan Nueva York —sobre todo los más jóvenes, los millennials— necesitan de viviendas más flexibles, especialmente si el tiempo de estadía en la ciudad será corto. El co-living parece una opción popular para personas con poco crédito o escasos ingresos. Es una manera de eludir aquellos contratos de arrendamiento por un año.

 

Camión de mudanza.

Camión de mudanza.

Millennials, la generación más móvil de los EEUU

 

Los millennials son la generación más móvil de los EEUU. Eso hace que alternativas como el co-living se adapten a sus necesidades.

 

Según investigaciones realizadas, solo 2 de cada 10 millennials escogería primero un lugar donde vivir y luego buscaría trabajo allí. En la mayoría de los casos, los millennials persiguen el empleo donde aparezca, lo que hace que se muevan mucho y que no pertenezcan, en propiedad, a ninguna parte.

 

Los principales fundamentos a la hora de escoger una casa son, para los millennials, el costo de la vida y la asequibilidad. Para los más jóvenes el clima, por ejemplo, va en un segundo plano. Son más importantes para ellos los servicios culturales, estar rodeados de personas de su misma edad y los tiempos de traslado o viaje.

 

salario medioLos millennials y el pago de la renta

 

Ante la disyuntiva de no poder pagar las rentas que suben, o ni siquiera mirar a posibilidad de obtener un mortgage, los millennials tienen varias opciones.

 

Una de ella crece cada vez más, y ya la expusimos: el co-living.

 

Otras maneras son buscar las ciudades más asequibles y que, a la vez, ofrezcan oportunidades de trabajo.

 

Otra opción, no desdeñable, es que cada vez más millennials se quedan en el nido, en la casa natal, junto a sus padres, atragantados con las deudas estudiantiles y asustados ante un panorama del mercado inmobiliario que no les otorga muchas opciones y posibilidades.

 

Bajos salarios, desempleo, deudas de estudiante… son una combinación que afecta las maneras de vivir de la generación de los adultos más jóvenes. La incipiente recuperación económica de los EEUU no ha desatado las alas de la esperanza de los más jóvenes que miran al futuro con escepticismo.