El consejero «secreto» de la abuela

Fuente: Pixabay.
Fuente: vivelaestereo.com

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Descubriste que la abuela tiene un “socio secreto” que no conocías, y que es su “asesor privado”. Estás preocupado pues temes que cuando ella muera, pueda haber consecuencias financieras, y la casa – y tal vez la totalidad de sus bienes raíces – se vean envueltos en un litigio largo y costoso.

 

Su casa le pertenece,y por tanto es su derecho absoluto disponer de ella durante su vida o después de su muerte. Pero, no es raro que las personas de edad avanzada busquen compañeros para el confort y la seguridad, y luego quieren darle como regalo una parte de sus bienes. Y tampoco es raro que los familiares se preocupen.

 

Por un lado, respetas el derecho de la abuela para tener un consejero secreto, y entiendes que si ella quiere darle su casa, es su decisión. Pero, por otro lado, te preocupa que esa persona «secreta» pueda estar tomando ventaja de una anciana.
¿Qué puedes hacer ante este dilema?

 

Fuente: guioteca.com

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Saber si la abuela ha preparado un poder, sería el primer lugar para comenzar tu investigación. Es importante para todo el mundo – especialmente los ancianos – tener ese documento legal, ya sea que tenga efecto inmediatamente después de la firma del documento, o si lo tendrá sólo después de que un médico certifique que la persona ya no tiene la capacidad legal para tomar decisiones válidas.
Averigua si la abuela tiene un abogado, y si lo tiene, discute con él la situación pues puede proporcionarte toda la información personal o financiera, y puede investigar para asegurarse de que su cliente no está siendo estafado de alguna manera.

 

Si no hay un abogado, deberás convencerla de contratar uno pues ella necesita al menos cuatro documentos legales: una última voluntad y testamento, un poder notarial duradero, un Poder Notarial para la Salud, y un testamento en vida (también conocido como la Directiva de Atención de la Salud).

 

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También debes obtener un informe de título de la propiedad para saber si el “asesor” está en el título, y también si hay una hipoteca. No confíes en los informes de crédito, porque a veces contienen información errónea.

 

Si la abuela no es capaz de manejar sus propios asuntos y no hay poder legal, podrías tratar de nombrar un tutor. Esto requiere la presentación de una petición ante el Tribunal correspondiente en el condado donde resida la abuela.

 

En esos casos, casi siempre los jueces y los legisladores entienden que la persona que solicita a la Corte no está interesado en el bienestar del otro, sino que más bien está tratando de tomar ventaja de un anciano rico, pues son muchos los escándalos de ese tipo.

 

En consecuencia, la mayoría de las leyes de tutela y curaduría de todo el país exigen que el Tribunal investigue cuidadosamente cada caso, a fin de estar absolutamente seguro de que la sala realmente necesita ayuda y que el peticionario será capaz de proporcionar la asistencia necesaria.

 

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La Corte primero nombrará a un abogado para representar a la abuela, y también designará a un profesional de la medicina para determinar su capacidad mental. Después de que el Tribunal reciba los informes de estas investigaciones, el juez celebrará una audiencia para determinar si concede la petición.

 

A menos que la abuela sea físicamente incapaz, ella estará obligada a asistir a la audiencia de la Corte. De hecho, se han dado casos en que el Juez celebró la audiencia en el hospital, con el fin de ser capaz de hablar directamente con el pupilo propuesto.

 

Si el juez está convencido de que la anciana no tiene la capacidad de tomar decisiones racionales, entonces hará los nombramientos mediante una orden, ya sea de un curador o de un tutor (aunque la Corte no puede designar a un miembro de la familia para ser el tutor).

 

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Si el tutor descubre – después de una exhaustiva investigación – que el asesor secreto ha estado robando dinero de la abuela, o de alguna manera la ha convencido para firmar (o ha forjado) una hipoteca a favor del consejero, este asunto se presentará en el Tribunal. Si el juez está de acuerdo, la hipoteca puede ser borrada de los registros de tierras.

 

Si la abuela es competente, y demuestra claramente al juez que ella no quiere ni necesita la protección de un tutor o un curador, el juez denegará la petición.

 

Está claro que si hubo fraude o malversación de fondos o bienes, existen vías legales disponibles. Pero si al final comprendes que el interés de la abuela en su amigo secreto es diferente, y entiendes que ella puede haberle dado dinero (o incluso hasta su casa), no hay nada más que puedas hacer, aparte de decir «eso es cosa de la abuela”.

 

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