Medley, una ciudad para emprender nuevos negocios en Miami-Dade

Cortesía: Diario Las Américas

Medley es una ciudad que limita por el sur con Hialeah y por el norte con Doral. Tiene apenas 1.200 habitantes, la tercera parte de ellos adultos mayores. Hay un poco más de 100 niños, no hay escuelas, y su alcalde Roberto Martell tiene una meta: “La idea es hacerles la vida simple y sencilla a los que vayan a construir edificios e invertir en la ciudad”, publicó Diario Las Américas.

Martell nació en Cuba- 1961- en la ciudad de Matanzas. Vive en Estados Unidos desde1967, pero parece que hubiera llegado ayer: tiene su acento intacto, habla rápido y con entusiasmo de su ciudad. Busca la reelección en los comicios del próximo 8 de noviembre y dice, con gran seguridad, que lo apoyan todos los residentes y además los comerciantes.

Su oponente se llama Lili Estefan (nada que ver con la presentadora de televisión). “Ella no tiene ninguna posibilidad de ganarme y lleva muy poco tiempo en la ciudad”, afirmó.

Su entusiasmo hacia el municipio que preside lo lleva a exclamar que “en el mundo no hay nada igual a mi ciudad”. No se considera un político sino un hombre de negocios, que experimentó la “suciedad” de la política cuando fue derrotado como candidato al Concejo del municipio por apenas tres votos, según él. “Hicieron trampa con los votos por correo, con la elección, amenazaban a las personas mayores diciendo que les iban a quitar la comida”, recordó.

Rascacielos

El Concejo de Medley acaba de aprobar una ordenanza en la que se estableció que no hay límite de altura para los edificios. El área de la ciudad es de 4,3 millas cuadradas.

De entrada, la gran preocupación es que haya un crecimiento exponencial en densidad de población y un aumento desbordado del tráfico, como está sucediendo en el distrito financiero de Brickell.

Pero para Martell no hay ningún problema. “Cuando entré a la alcaldía puse a trabajar, tiempo completo, a un ingeniero. Antes era un contratista. También contraté a una persona para que busque dineros estatales y federales para las calles. Por primera vez, desde 1949, cuando se fundó la ciudad, se está planificando de manera coordinada”, indicó.

“No me preocupa porque tenemos los planos”, aclaró. Y amplió: “Cuando lleguen los constructores deben implementar los arreglos de las calles, de las líneas de luz o telefónicas. Nadie va a hacer una inversión tan grande y no preparar la infraestructura correcta para poder mover la mercancía. Además en mi ciudad tengo todas las vías principales de acceso”.

El transporte, en un proceso de crecimiento acelerado que busca el alcalde, podría convertirse en un punto crítico. Martell comentó que hay 13 compañías de sistemas de transporte que le están dado presupuestos.

Cree que la solución debe ser la ampliación del tren y de los autobuses, por una razón que considera esencial: “Las personas de bajos ingresos pueden montar en tren y ahorrar dinero para los gastos esenciales”. Pero el reto es movilizar una población flotante, en el día, de entre 50.000 y 60.000 personas que llegan a ese municipio a trabajar o hacer negocios.

Trabajos

Este alcalde, que trabaja desde que tenía 18 años en el mundo de la construcción (en dibujo de planos, contratista, urbanizador), tiene como objetivo crear empleos y que Medley sea una especie de oasis económico donde “los negocios que no se permiten en otras ciudades, lleguen aquí”. Es decir, una especie de Las Vegas de la iniciativa privada.

Busca que el Puerto de Miami y el aeropuerto miren hacia su ciudad, para convertirla en un lugar de almacenamiento y distribución de mercancía al resto del Estado. Su formula la plantea de una manera sencilla: “El Concejo y yo lo que estamos haciendo es atraer las inversiones para crear más trabajo. Eso, por lo tanto, hará que se creen más empleos para personas que viven cerca de Medley. Y si hay empleo hay menos delitos y más dinero en el sur de la Florida”.

“Esto es un negocio para mí”, y casi sin tomar aire explica de qué se trata esa idea: “Estoy tratando de hacer las cosas sencillas, quitar leyes para que haya más libertad”.

Parecería, por lo tanto, que el desarrollo económico estuviera por encima de las regulaciones. Él respondió que no. Explicó que hay un comité, compuesto por planificadores, inspectores, el departamento de acueducto, de obras públicas y el equipo legal de la ciudad, que ve lo positivo y negativo de un proyecto y, después, es presentado al concejo y éste vota.

“Buscamos un término medio: que la ciudad y los negocios estén contentos. Éstos siempre tendrán que seguir las leyes de construcción y zonificación, establecidas por el Estado y el Condado. Nosotros no las podemos cambiar. Pero sí agilizar los procesos”.

Fuente: Diario Las Américas.