Sevilla, Valencia e Ibiza probarán las viviendas de alquiler en concesión

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Sevilla, Valencia e Ibiza son las primeras ciudades en las que se probará el nuevo modelo de viviendas en alquiler a precios asequibles de España. Este programa consiste en la cesión del suelo público para la construcción y explotación de las casas durante 50 años por parte de empresas privadas.

Este mecanismo, aún pendiente de aprobación, se podrá poner en marcha en estas ciudades y, más tarde en Madrid, porque están adscritas al Plan 20.000 Viviendas y porque la entidad estatal de suelo Sepes tiene terrenos en ellas.

Para desarrollar y urbanizar estos suelos, Fomento habrá asignado a Sepes a finales de este año unos 100 millones de euros, según la secretaria de Estado de Vivienda, Helena Beunza.

La funcionaria adelantó que trabajan con promotoras y arquitectos para redactar el pliego de la licitación de derechos de superficie de suelos durante períodos en torno a 50 años, tras el cual la vivienda pasará a ser pública en Sevilla, Valencia e Ibiza.

En dicho pliego se establecerá el precio del alquiler, siempre por debajo de los precios de mercado, así como el tipo de inquilino que podrá tener acceso a esas viviendas.

Las condiciones establecidas en el pliego podrán ser mejoradas por el licitador, advirtió Beunza, quien lamentó que aún no han podido finalizar su redacción por estar el Gobierno en funciones, aunque trabajan contrarreloj para empezar a licitar lo antes posible.

El presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) y de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), Juan Antonio Gómez-Pintado, aseguró que al sector la iniciativa de Fomento les parece fantástica porque permitirá resolver el problema del acceso a la vivienda por parte de los jóvenes. Además, permitirá dar continuidad al ciclo expansivo que atraviesa el sector inmobiliario sin estar sufriendo los vaivenes del pasado.

No obstante, Gómez-Pintado recalcó que tienen dos condiciones: que haya seguridad jurídica, para que las reglas del juego no cambien a mitad de los procesos, y unos márgenes de rentabilidad razonables.

EFE / Madrid