St. Regis Toronto es el nuevo nombre del antiguo hotel Trump

El antiguo Trump International Toronto Hotel & Tower sufrió por la baja ocupación desde su inicio en 2012 / Foto: Trump International Toronto

Los nombres de las torres Trump comienzan a desaparecer de a poco fuera de los Estados Unidos. El primero fue el hotel de 70 pisos en Panamá vendido recientemente y ahora le sigue el complejo de hotel y residencias ubicado en 325 Bay Street de Toronto. La cadena hotelera St. Regis, que es la nueva dueña de la estructura, anunció que la reinauguración oficial se producirá en agosto próximo.

El nuevo St. Regis Toronto ya aparece en el listado web de 61 hoteles que la cadena ofrece por todo el mundo. Sin embargo, la reapertura oficial se dará en las semanas siguientes, cuando se complete la remodelación del lobby, las habitaciones, algunas de las áreas públicas y toda la oferta de comidas y bebidas que ofrece el restaurante del lugar.

“La compra de este histórico hotel está en línea con la estrategia de negocios a largo plazo de InnVest de adquirir propiedades de lujo y de alta calidad. Esta adquisición muestra nuestro compromiso por expandir y diversificar nuestra cartera a través de Canadá” aseguró Matthew Cornell, vicepresidente de inversiones de InnVest Hotels, en el comunicado oficial de la empresa.

El complejo de 65 pisos, 261 habitaciones y otras 118 unidades residenciales de lujo fue vendido finalmente en junio pasado. La firma JCF Capital logró traspasarlo después de que llegara a un acuerdo con la organización de Trump Hotels, que todavía regentaba el contrato de administración de la estructura. Bloomberg reveló que la organización del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió alrededor de seis millones de dólares por la operación, aunque el monto no fue confirmado por ninguna de las partes involucradas en la operación.

La antigua Trump International Toronto cuenta con un área de 74.510 metros cuadrados y desde su inauguración en el año 2012 estuvo en el centro de una serie de disputas legales. El retraso en la obra y la baja ocupación de sus habitaciones llevaron a que la empresa financista de la obra JCF Capital, se declarara en bancarrota y solicitara un permiso para vender la propiedad, que solo consiguió en noviembre del año pasado.