Viviendas insalubres y abusos en el alquiler dominan el noreste de París

Foto: Wikipedia

Dos graves incendios sucedidos en menos de un mes en Aubervilliers hicieron saltar la voz de alarma sobre un aumento de la precariedad de las viviendas y los abusos del alquiler en la periferia noreste de París, donde se concentran los grupos de habitantes más pobres de la ciudad de la luz.

“Lo que me molesta es que siempre tiene que ser un drama lo que atraiga la atención de la prensa o del Ayuntamiento. Hay mucha gente que está obligada a aceptar cualquier tipo de alojamiento”, denunció en declaraciones a EFE, Fatih, de 40 años y vecina de Aubervilliers.

Esta antigua localidad industrial de unos 80.000 habitantes refleja los problemas endémicos que azotan a la periferia o “banlieue” parisina, como la inseguridad, la pobreza y el desempleo. Aunque en los días más recientes, esta localidad fue portada en Francia por otro fenómeno que pasa muchas veces desapercibido: el de la vivienda insalubre y los abusos en el alquiler.

Primero, fue un incendio el 26 de julio en un bloque de viviendas sociales de la ciudad, en el que una mujer de 33 años embarazada y sus tres hijos de entre 18 meses y 6 años de edad murieron entre las llamas y otras nueve personas resultaron heridas.

Después, otro fuego declarado, supuestamente de forma accidental, en un edificio de dos plantas de la misma localidad que tenía permiso como local comercial y no para fines de vivienda. El resultado, siete heridos graves, entre ellos cinco niños.

Fue la gota que colmó el vaso y que reabrió el debate sobre la extrema precariedad en la que viven muchas personas en el extrarradio de París, especialmente los inmigrantes.

“Este edificio está podrido, ya ha habido incendios, hay niños que viven aquí. Los propietarios no hacen obras, la última vez fuimos nosotros los que las hicimos y tuvimos que pagarlas”, relató a EFE, Youness, de 18 años, vecino de la calle Ferragus, próxima al Ayuntamiento de Aubervilliers.

El desgastado y decadente bloque de Youness, en cuyo interior sobresalen los cableados de la electricidad y donde hay vestigios de varios cortocircuitos, está también infestado de “pulgas y cucarachas”, agregó el joven, quien trabaja como mecánico y que paga 620 euros al mes (sin incluir gastos) por un espacio con dos cuartos.

“Es bastante caro para lo que es. Aquí no hay ni seguridad, ni nada. La gente entra y sale, un día me robaron la bicicleta”, lamentó.

Los dos dramas sucedidos en menos de 30 días provocaron una guerra entre la alcaldesa comunista de Aubervilliers, Mériem Derkaoui, y el Gobierno nacional del presidente, Emmanuel Macron. Derkaoui acusó a la administración central de dar la espalda a su municipio en la política de vivienda.

EFE / París